El Premio Nobel de la Paz y creador del Graamen Bank abrió la primera jornada de ExpoManagement y compartió su experiencia en el desarrollo de una empresa social rentable y exitosa.
¿En qué puedo ser útil?, se preguntó Muhammad Yunus, recién llegado de Estados Unidos a Bangladesh, para enseñar economía en la universidad. El país sufría una gran hambruna (1974) y vio a personas que pedían US$ 20 a usureros.
Su visita al gerente del banco de una aldea fue infructuosoa: "No damos préstamos a los pobres". Tampoco tuvo éxito cuando intentó cambiar las normas bancarias para permitir que las personas de bajos recursos accedieran a préstamos. Se le ocurrió postularse como garante. Tras dos meses de trámite, lo aprobaron. "Despídase de su dinero", le dijo el gerente del banco. Pero pagó el 100%.
Así relata Muhammad Yunus cómo surgió en él la idea del Graamen Bank (que significa "banco de la aldea"), nacido en 1983, que hoy tiene 7,5 millones de clientes, el 97% mujeres, a quienes les hace préstamos iniciales de US$ 30/40. "Mujeres en su mayoría analfabetas -dice-, que trabajan duro para garantizar la devolución del dinero y ser confiables para acceder a nuevos préstamos".
Al explicar su modelo de negocio, Yunus dice: "Hicimos lo contrario de los bancos tradicionales: ellos les prestan a los ricos, nosotros a los pobres; la cartera de clientes está compuesta mayoritariamente por hombres en la banca convencional, nosotros les prestamos a mujeres; los bancos exigen garantes y avales, nosotros no. Basamos nuestro modelo en la confianza. Y funcionó durante más de 30 años".
"Hoy, mientras los grandes bancos caen, y ni siquiera operan entre ellos porque no confían unos en los otros, el Graamen Bank está más sólido que nunca. Y demuestra que el sistema de microcréditos funciona".
"Desde el principio alentamos a las mujeres con las que trabajamos a que enviaran a sus hijos al colegio. La cultura del Graamen Bank fomenta el estudio y la no deserción. Y también otorgamos préstamos para financiar a estudiantes universitarios. Hoy, 2.000 hijos de mujeres analfabetas están cursando carreras universitarias".
Muhammad Yunus también puso énfasis en el "negocio" de hacer el bien a los demás, a través de empresas sociales, como un estadio más avanzado de la filantropía, por cuanto el dinero invertido en una empresa social sigue trabajando y se multiplica.
Se refirió también a iniciativas de ese tipo. Un joint-venture con Danone, por ejemplo, que produce yogures con el añadido de vitaminas y nutrientes a muy bajo costo, destinados a niños pobres. "Una empresa que no persigue el objetivo de maximizar las ganancias no tiene que hacer marketing, ni publicidad. A su CEO no se le pregunta cuánto ganó, sino cuántos niños superaron la desnutrición", dijo.
Una reflexión final de Muhammad Yunus: "Uno puede usar su dinero para ganar más dinero, o usarlo para armar una empresa social que contribuya a disminuir la pobreza".
© HSM, 2008
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